domingo, 3 de abril de 2016

PAISAJE IMPRESO. - Por R.O.D.A.

Los pequeños, hastiados del viaje, comenzaron a expresar su fastidio. El padre les entregó una revista indicando que prestaran especial atención en las imágenes. Los niños se abocaron con interés volteando las páginas entre comentarios y exclamaciones de asombro.

Preguntó a los niños si desearían visitar el paisaje fotografiado en la revista, y la respuesta fue una jubilosa afirmación. Estarían complacidos de conocer ese hermoso lugar.

Continuaron por la carretera, y un par de kilómetros más adelante tomaron un desvío. Eufóricos en ansiedad transitaron un trecho, hasta que el hombre detuvo el vehículo.

Bajaron en un lugar desierto y señaló el sitio diciendo que este era el lugar.

No era posible, le increparon los niños. Nada de lo que se viera en la fotografía estaba presente, el lago se había secado, los árboles no existían, los pájaros estaban ausentes.

Explicó que para que fuera posible imprimir esa revista debieron talarse los árboles, el cauce del río se había modificado para alimentar un generador eléctrico, y al quedar el lago seco, las aves emigraron.

Acosaron al padre con preguntas y recibieron una lección sobre cuidar recursos y mantener el equilibrio de la naturaleza. En respetuoso silencio asimilaron la enseñanza, luego arrojaron la revista, y se marcharon decepcionados.

Al año siguiente, a pedido de los niños regresaron para plantar un árbol. Allí, en el mismo lugar donde cayera la revista. Donde la tierra espera que le devuelvan el paisaje, el que le arrebataran para exhibirlo en un papel.

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viernes, 1 de abril de 2016

SE HA PERDIDO EL SOL.- Por M.R.N.F.

Todos salimos a buscarlo. Hasta las nubes se han empeñado en dar con él, y andan dispersas, resueltas a cubrir el máximo de terreno posible. Mientras, abajo el caos se instala. - ¿Qué haremos a partir de ahora?- Margarita Pamelas está desolada- Dos meses llevaba con la terapia. ¡Dos! Unos cuantos rayitos al día y ¡hasta nunca, depresión! ¿Qué será de mí sin él?

El Señor Bronceado le tiende la mano- Me congratulo con usted. Mire mi piel- se señala- Brillante, saludable… De no encontrarlo pronto, dejará de lucir este aspecto tan atractivo.

- ¡Y yo, que dormía a pierna suelta desde que el verano empezó!- protesta María Marmota- ¡El calcio para mis huesos! ¡Palidecerán mis petunias!

- Es culpa nuestra- asegura Monsieur Jinx- por no frenar los efectos del cambio climático usando su energía en nuestras ciudades. Se ha marchado… para no regresar jamás.

- ¡Haya calma!- es el alcalde, que llega encabezando un desfile de individuos pertrechados de toda clase de herramientas de caza- ¡Escaleras!- ordena. Los operarios despliegan unas cuantas, se encaraman a ellas y suben los miles de peldaños que los separan del cielo.

Después de un par de horas se detiene la búsqueda y descienden los primeros exploradores.

- ¡Suelte eso, merluzo!- brama el regidor al comprobar que uno de sus subalternos arrastra consigo una red donde un grupo de asustadas aves aletea con frenesí. Liberados por la mano del alcalde, los animales regresan arriba, entre graznidos. El público lo celebra con gritos de júbilo y estruendosas palmadas. Tal es el desorden que el cielo retumba.

- ¿Quién osa despertarme tan temprano?- rezonga una voz, y unos rayos dorados encienden la mañana.


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